En el debate sobre la emigación, el grupo de jóvenes, me planteó la posibilidad de hablar sobre el tema desde la visión de la Iglesia Católica. Para la reflexión en el mismo se me ocurrió plantear esto, desde una visión sencilla y comprensiva.
La Doctrina Social y el Catecismo de la Iglesia católica plantea que la relación entre el inmigrante y el país de acogida es de doble vía: no es solo pedir, también es dar. Es un equilibrio entre acogida y respeto a las normas.
Aquí tienes los puntos clave para entender estos derechos y deberes:
1. Derechos del Emigrante (lo que deben recibir)
La idea central es que el inmigrante es una persona, no una mercancía ni una simple herramienta de trabajo.
- Trato Digno y Laboral: Tienen derecho a no ser explotados. Si hacen el mismo trabajo que un nacional, deben recibir el mismo salario y condiciones; no se les puede pagar menos por ser extranjeros.
- Vida Familiar: Tienen derecho a traer a su familia con ellos (reagrupación familiar) para no vivir separados.
- Identidad Cultural y Religiosa: Tienen derecho a mantener su propia cultura y a practicar su fe libremente. La integración no significa que tengan que renunciar a lo que son.
- Protección Jurídica: Incluso en casos de inmigración no legal («sin papeles»), se debe respetar siempre su dignidad humana y sus derechos fundamentales; no pueden ser tratados como delincuentes por buscar una vida mejor.
2. Deberes del Emigrante (lo que deben aportar)
El inmigrante no llega a un territorio vacío; llega a una casa que ya tiene reglas e historia.
- Respeto a las Leyes: Están obligados a obedecer las leyes del país que los recibe y a contribuir con sus cargas (impuestos, etc.).
- Respeto al Patrimonio: Deben respetar el patrimonio material y espiritual del país de acogida. Esto significa valorar la cultura y tradiciones del lugar donde viven.
- Actitud de Integración: Se les pide una actitud positiva y abierta. No deben aislarse, sino participar activamente para construir una comunidad unida junto a los locales.
En resumen:
El país de acogida tiene el deber de recibir al extranjero en la medida que lo permita el bien común, pero el extranjero tiene el deber de respetar la casa a la que llega con gratitud.
Para una reflexión de mayor alcance propongo la siguiente bibliografía:
- Concilio Vaticano II. (1965). Constitución pastoral Gaudium et spes: Sobre la Iglesia en el mundo actual. Librería Editrice Vaticana.
- Iglesia Católica. (1997). Catecismo de la Iglesia Católica (2.ª ed.). Librería Editrice Vaticana.
- Juan Pablo II. (1981). Carta encíclica Laborem exercens: Sobre el trabajo humano. Librería Editrice Vaticana.
- Juan Pablo II. (1999). Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America. Librería Editrice Vaticana.
- Juan XXIII. (1963). Carta encíclica Pacem in terris: Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Librería Editrice Vaticana.
- Pablo VI. (1967). Carta encíclica Populorum progressio: Sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos. Librería Editrice Vaticana.
- Pontificio Consejo «Justicia y Paz». (2005). Compendio de la doctrina social de la Iglesia. Biblioteca de Autores Cristianos / Planeta.

